Cuando la música que te cantan al oído se acopla a la perfección con nuestra canción… la carretera se ve hermosa a alta velocidad y el viaje se vuelve plácido y agradable.
Yo me había explayado antes en aquella teoría Kunderiana de las composiciones musicales para explicar en parte la "afinidad" en las relaciones de pareja y de cómo las palabras incomprendidas en nada ayudaban a componer dicha melodía entre dos.
Pero no comenté sobre la teoría de las “casualidades” de Kundera.
Es algo así: Kundera dice que "si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia él desde el primer momento, como los pájaros hacia los hombros de San Francisco de Asís"… él afirma que "no es la necesidad, sino la casualidad, la que está llena de encantos. " y por ende, son las casualidades las que propician un amor de esos que pasan a la historia.
Aquellas casualidades tienen como único fin permitir el "acercamiento" de dos melodías individuales, son "indicadores" de que la melodía de cada uno tiene acordes y notas parecidas o más aún, iguales!, son "coincidencias" que, como "alertas", permiten abrir nuestros sentidos para escuchar a esa otra melodía.
¿En cuanto tiempo se desarrollan esas casualidades y se determina que un amor será inolvidable? ¿Cuál es ese tiempo? Como bien lo dijo Einstein, “el tiempo es relativo”. Dependerá de cada uno de nosotros y de nuestra disposición para “ver” las casualidades. Será relativo a cada historia, a cada acople, a cada casualidad, a cada destino. Cuando el tiempo transcurre lento, hay que dejarlo fluir y no dejar que la ansiedad lo boicotee, y cuando es muy rápido… ¿tiene sentido esperar a que pase más tiempo?
Entre tanta reflexión (a solas y en compañías varias) acerca de las relaciones entre las personas y las relaciones de pareja-pareja, tengo la impresión de que el amor entre dos no sólo debe darse de las "casualidades de Kundera", si no también de "la naturalidad": con la naturalidad de las almas que se muestran sin tanta restricción, con la naturalidad en querer conocer más allá de nuestros disfraces o antifaces (hay que permitirlo, ofrecerlo y aceptarlo!), con la naturalidad en comunicar y comentar lo que nos sucede, nuestros temores, nuestras pasiones y deseos, emociones y sentimientos, nuestros fantasmas y demonios… así DE FORMA NATURAL, sin esfuerzos, sin luchar, sin juicios y de forma empática.
¿Parece complicado? Ese es el tema!… que no debe ser complicado! se debe dar (otra vez) en forma natural, de una u otra manera, con la velocidad necesaria (lo ideal es que sea similar para ambos) para lograr construir una composición musical, en conjunto, agradable y satisfactoria.
Si no hay casualidades, si no se da en forma fluida y natural... vale la pena analizarlo y preguntarse si eso es lo que se quiere, si es la composición musical que queremos seguir escuchando. Insistir, insistir e insistir forzadamente a que las cosas funcionen no creo que sea bueno, al menos en mi experiencia pasada me ha demostrado que no lo es, que tarde o temprano terminas por darte cuenta que no funciona.
Supongo que, el encontrar el compositor adecuado y compatible a nuestra melodía, es una cosa de suerte, pero también pasa por darse la oportunidad de "dejarlo entrar", por dejar que ocurra, por estar con los ojos del alma bien abiertos, puede que en ese intentar nos equivoquemos muchas veces. Tener la suerte de encontrarse con esa persona indicada al comienzo del camino (y del mismo camino!) y darse cuenta que es “esa persona”, jugárselas y cruzar el río, son situaciones que no se pueden anticipar…
Pienso que, para determinar si es o no “aquella persona”, puede ser necesario tener en claro también, que el AMOR no tiene porque ser un COMBATE (donde das y tiras, donde te cubres para protegerte), no tiene por que DOLER (dolor no necesariamente asociado al abandono, sino ese dolor de que "no es como yo quisiera" o de ese donde se hiere de a poquito), el amor no debe ser sinónimo de sufrimiento, de sacrificios personales en pos del otro (hablo de aquellos que dañan o alteran nuestra esencia), ni de concesiones al otro en aquellas cosas que sabemos que después nos complicarán, el amor debe ser algo que NO NOS CUESTE.
SENTIRSE BIEN DESDE DENTRO sin rayones en el disco, debe ser una de las claves.
¿Cómo saber si no lo vivimos antes, lo vivimos ahora o lo viviremos después?
Desde afuera nunca se sabe.
Hay que estar allí para saberlo y para eso… hay que atreverse.
Todo esto me hace pensar:
¿Y Yo?
¿Tengo esa suerte?
2 Disparan balas de plata aquí:
por lo que leo creo que tu encontraste a tu compositor,...en todo caso no hay pa que preguntarse tantas cosas, sabes... es tiempo de vivirlo y dejarlo ser...asi que echale pa adelante que te lo mereces...
He leído como tres veces esta entrada y aunque lo habíamos hablado N veces, todavía no sé qué comentar... aunque ya cachai lo que opino.
¿Porqué será que una siempre busca racionalizar todo y no sólo se dedica a "vivirlo" no más?
Si al final, tanto tú como yo sabemos, que a la larga (Y a la corta) viene como dando lo mismo tanta racionalidad... el amor es amor y los sentimientos, sólo se pueden sentir, pues no entran dentro del terreno de la razón.
Y sobre los pájaros... conmueven... cuando los ves sobre tu cabeza y cuando desde afuera los vislumbras a lo lejos sobre dos personas a quienes quieres (eso me pasa a mi con uds).
Un abrazo.
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