Hace un tiempo conocí la historia de una mujer, casada con hijos, con un marido devoto y muy “generoso” y con un embarazo avanzado… pero embarazada de su amante. Esta mujer, llevaba una relación extramarital y paralela de un par de años y en donde ambos amantes se declaraban profundamente enamorados. El y ella, algunos amigos y yo, sabemos lo de la paternidad del bebé. Hace poco, la mujer de su amante descubrió parte del affair y él se alejó, se fué porque, obviamente, “debía salvar su matrimonio”. Ella ha pasado un embarazo de los mil demonios porque, como es de imaginar, le encajó el bebé a su marido para “salvar” el matrimonio de ella. Mi único comentario en ese momento fue: “y no que estaban tan enamorados?”, bueno se me explicó que
ella lo ama, pero… que los niños, que la familia, que la estabilidad, que las platas, que la abuelita, que el clima, que él es tan bueno con ella, etc. Y él?
él también la ama, pero… que como va a dejar a su mujer que ha hecho tanto por él, si casi le salvó la vida, que el costo de separarse, que las pensiones, que la posición social, que el perro, que el gato, etc etc etc…
¡¿y de que amor se habla?!
Soy de mente bien abierta y tolerante pero algo no me calza, no entiendo como es posible llegar hasta este punto.
¿Qué está sucediendo con nuestra sociedad?.
De un tiempo a esta parte me he encontrado con un montón de historias de “dobles vidas”, hombres y mujeres que mantienen parejas paralelas por años a las cuales les juran amor eterno pero que viven junto a sus otras parejas estables a quienes no pretenden dejar.
¿Qué sucede?
¿Será que como sociedad somos incapaces de mantener una pareja estable, respetando la exclusividad y cuidando del amor mutuo?
¿Será que las personas se emparejan por motivos equivocados (hijos no planeados, estabilidad económica, miedo a quedarse solo, agradecimiento, etc.) y no por amor?
¿Será que las relaciones son tan superficiales que la infidelidad está a flor de piel?
¿Será que, además, nadie piensa en las consecuencias para los amantes, o para los engañados o incluso para los infieles? (Se sufre señores! Siempre!)
Cuando el infiel se declara enamorado de su amante ¿Cómo puede sumergirse en la cotidianeidad de su vida en pareja sabiendo que ama a otra persona?
¿Será que la definición de amor es la que está equivocada?
¿Se enamora realmente el infiel si no es capaz de tomar una decisión y opta por mantener dos vidas?
¿Dónde queda la conciencia, la vergüenza, la honestidad y la sinceridad?
Hace poco escribí sobre
ser "la otra o el patas negras", y hoy más que nunca creo que el que más sale perdiendo siempre es el patas negras: éste se las sufre todas porque está conciente en todo momento de todo lo que rodea a su relación y aún así, no puede salir de ahí. El infiel sufre porque vive en la disyuntiva de estar o no dispuesto a separarse pero, a pesar de eso, lo pasa bien pues tiene su vida “
completa”. ¿Y el engañado sufre? Solo si se entera, si descubre el engaño la vida se le destruirá por completo.
No, definitivamente las historias de amor donde los personajes son más de dos y existen sentimientos de por medio (
dejaremos afuera esos affair que son solo calenturas pasajeras), son algo de lo que deberíamos mantenernos fuera y evitar mientras nos sea posible.
Y hablo con conocimiento de causa! Yo viví en pareja muchos, muchos años, y de pronto conocí a alguien del cual me enamoré… hasta las patas! Para saber si estaba enamorada o no de mi pareja estable y lo del “
nuevo amor” era solo un “
entusiasmo pasajero”, me pregunté: ¿quiero a mi pareja junto a mí por el resto de mi vida? ¿quiero envejecer a su lado hasta ser abuelitos y caminar del brazo por la vida? ¿lo cuidaré de viejo?, ¿me cuidará de vieja? Y ahí tuve clarita la respuesta…
El sólo hecho saber que amaba a otro hombre me impedía seguir viviendo con mi pareja… y me separé, me demoré un poco en el proceso, pero me separé. También descubrí que algo fallaba en mi relación desde hace mucho y que, por ese motivo, mi corazón había dejado entrar a este
nuevo amor.
El hombre del cual me enamoré… me dejó casi al mismo tiempo, y me quedé sola… Pude haber vuelto con mi pareja de años… pero no lo hice porque no lo amaba (aun cuando, para los ojos materialistas de los otros... era lo que debiera haber hecho). Pude haberle reprochado a ese “
nuevo amor” el que me dejara si me había separado por él y para él, pero no lo hice, porque lo había hecho por que yo quise, había sido
mi decisión en pos de mantener la paz interior.
¿Es tan difícil ser consecuente con la moral, o con la religión, o con el amor, o con las buenas costumbres, o con nuestra educación, o con los juramentos a la pareja o con lo que sea que nos mueva y vivir con el alma tranquila?
Yo creo que no, solo se necesita algo de valentía, auto-sinceridad y
amor:
amor al amor, amor por la vida, amor a uno mismo y amor del verdadero por el otro.¿Y la mujer de la historia? Está bien dentro de todo, consumiéndose en la espera de un mensaje o un mail de su amante que nunca llegará (él se fue, lejos) y rogando a Dios que, cuando nazca su bebé, se parezca a ella para que su marido no sospeche.